Henley

Los valores de la empresa Henley se reflejan en el poema Invictus de William Ernest Henley, que destaca la responsabilidad personal, el convencimiento de que si se puede y el orgullo en el trabajo bien hecho.

El poema fue destacado en la película Invictus sobre la vida de Nelson Mandela donde es recitado en una visita a la cárcel resaltando como lo ayudo a resistir 26 años en cautiverio.

En el mito de Sísifo, un extracto después del poema, Albert Camus nos señala que la felicidad se encuentra también en hacer bien lo que es posible dentro de las limitaciones.

INVICTUS



Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir por mi alma invicta. 

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

 

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo. 

 

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

INVICTUS



Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
for my unconquerable soul.

 

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeoning of chance

My head is bloody, but unbowed. 

 

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,

And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid. 

 

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

El Mito de Sísifo (Albert Camus)


Los dioses habían condenado a Sísifo a subir sin cesar una roca hasta la cima de una montaña desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volver a subirla hasta la cima, y baja de nuevo a la llanura.

 

El mito es trágico porque el protagonista tiene conciencia.  Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la magnitud de su miserable condición. En ella piensa durante su descenso. Su alegría silenciosa consiste en eso; su destino le pertenece, sabe que es dueño de sus días, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierten en su destino, creado por él.

 

La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se venza con el desprecio.

Sísifo, al igual que Edipo, hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres, toda su alegría silenciosa consiste en que su destino le pertenece, su roca es su cosa, el esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.